Ha nacido un nuevo gladiador

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Tras más de tres horas de partido, Lorenzo Sonego tumbó a Dominic Thiem en un partido que ya es uno de los mejores de la temporada 2021.

Doctorarse en Roma no está al alcance de todos. En la ciudad del Coliseo, la que ha visto a emperadores y gladiadores pasar por su alfombra de arena, Lorenzo Sonego dio un grito en plena noche. Era un grito de satisfacción, de autorrealización, de convencimiento: sí, puede pertenecer al grupo de los mejores. Dominic Thiem sacó para ganar el partido… pero eso no bastó ante la capacidad de lucha de Lorenzo. Más de tres horas de duelo en uno de los mejores partidos del 2021 (6-4, 6-7(5), 7-6(5)).

Pocos podían prever un inicio de partido con un Lorenzo Sonego tan enchufado y metido en pista. Su táctica era bastante clara: apretar a Thiem desde el primer golpe del intercambio, ya fuese el resto o el saque. Él era el único capaz de fabricar bolas de break, en parte gracias a esa agresividad, motivada por una grada que le llevó en volandas. No solo desde el resto empezaba a cimentar su victoria el transalpino: su nivel al servicio era sencillamente espectacular, basándose en el saque abierto con bastante frecuencia y sorprendiendo a un Dominic incapaz de elegir una posición al resto clara.

No fue con las primeras oportunidades en el 2-2, pero sí varios juegos más tarde. Sonego abría brecha en el marcador y no daba ninguna ventaja con un primer saque que causaba verdaderos estragos. Intratable con su primer servicio (80% de puntos ganados en el primer set) y valiente cada vez que tenía una bola corta, la única bola de rotura en contra llegó en el último juego… y la salvó con valentía para cerrar un primer set que hacía soñar a los aficionados italianos. Vaya que si había partido en Roma.

Al austriaco le quedó muy claro que iba a tocar remar, ponerse el mono de trabajo. En ningún momento rehusó hacer del duelo un cuerpo a cuerpo, pero desde el saque de Lorenzo llovían bombas, algunas demasiado potentes como para ser repelidas. A Dominic no le quedó más remedio que mantener su servicio y esperar alguna mínima rendija, un grito de auxilio en mitad de un mar de italianos dispuestos a ir a la guerra con su jugador. La presencia de público, amigos: cómo lo cambia todo.

En el segundo set no hubo ni una sola rotura de servicio. Estuvo muy cerca Sonego de materializar un break que olía a partido, con 4-4, pero los nervios de la línea de meta llegaron a él. Thiem tiró de jerarquía y experiencia para embarrar un poco el duelo, siendo él quien con 6-5 a favor dispuso de dos bolas de set. ¿La respuesta? No iba a tardar en llegar. Un Sonego totalmente embravecido, atacando la red con persistencia y poniendo a todos en pie. El público no podía creer el partido que estaba viendo, que subía gradualmente su nivel.

Alcanzaría su cénit en un tie-break de nivel excelso. Hasta cuatro golpes ganadores firmó Sonego… que no sirvieron para nada. Entre misiles de revés paralelo y esa pizca de experiencia y saber estar en los momentos calientes, el austriaco se llevaba el gato al agua para mandar al duelo a un tercer set. Un tercer set… que se daría en circunstancias muy diferentes.

Los espectadores fueron obligados a abandonar las gradas debido al toque de queda impuesto en Italia. El paisaje cambiaba radicalmente; no así el tenis de Sonego, que volvió del parón muchísimo más enchufado para firmar su primera rotura y golpear primero en el tercer set. La consistencia que había caracterizado a ambos se desvaneció como un castillo de arena: Thiem respondería con rapidez, firmando dos roturas consecutivas y soltando por primera vez en todo el partido su derecha con regularidad y fuerza.

Todo hacía indicar que hasta aquí había llegado la resistencia italiana, con un ambiente algo desangelado y un Thiem que surfeaba en la ola de la dinámica positiva. Pero… sorpresa: los partidos no se acaban hasta que no se juega el último punto. Justo cuando sacaba para partido, las dudas también se apoderaron de Dominic. Dudó y Sonego aprovechó para montarse en la pelota como tan bien había hecho en las tres horas anteriores. El partido se iba a un tie-break decisivo.

El último acto de un duelo inolvidable

Dolía verlo con una pista vacía, pero el último acto de esta obra de teatro estaría marcado por los nervios. Los nervios que hicieron a Sonego fallar una volea al lado de la red cuando disponía de un minibreak a favor, además de los que le atenazaron con su primer saque. Los nervios que hicieron que Thiem volviese a apostar por una táctica, la de la dejada, que no había surtido efecto en todo el partido, y que le devolvió la confianza a Sonego.

Dominic Thiem firmó dos revés inolvidables, dos winners paralelos desde prácticamente la valla del fondo de la pista, para demostrarnos que sigue siendo Thiem. Sin embargo, una subida precipitada a la red permitió a Lorenzo tener la oportunidad de cerrar un duelo… y, para hacerlo, un primer saque imposible de devolver.

Grito de celebración, raqueta al pecho y el mejor resultado de toda su carrera tras un partido inmenso, gigante, de lo mejor del año. La capacidad de lucha de Sonego ante la jerarquía y los momentos de brillantez de Thiem. Un gladiador que nace sobre la arena que curte a los mejores, superando a cualquier tipo de circunstancias. Las estadísticas lo dicen todo: Sonego firmó 50 winners por 31 errores no forzados, mientras que Dominic tuvo un balance de 36-19. Tres horas para mostrar a todo aquel que quiera emocionarse con este bello deporte. Enhorabuena, Lorenzo.

Fuente: http://www.puntodebreak.com/2021/05/13/nacido-nuevo-gladiador

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