Los siete juegos de Lugano

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Hace 40 años, Chris Evert conquistó el torneo de Lugano cediendo tan solo siete juegos en cinco partidos. Hasta ahora, nadie ha logrado superar este récord.

Los récords en el deporte vienen a ser algo así como el vino en la gastronomía, el paso de los años les sienta bien. Cuanto más tiempo pase, más dulce saben. De nuestro baúl de los recuerdos sacamos esta lunes un récord que hoy, 17 de mayo, celebra su cuarenta aniversario. Ocurrió en la primavera de 1981, en el torneo de Lugano (Swiss Open), donde Chris Evert se alzó con el título de campeona cediendo tan solo siete juegos en los cinco partidos que disputó. Cuatro décadas después, ningún tenista profesional ha superado la marca de la estadounidense, una de las mejores jugadoras de la historia sobre tierra batida.

Teniendo en cuenta que Evert empieza a construir su imperio a principios de los años 70, viajar a la temporada 1981 significa ir prácticamente a la etapa más sublime de la oriunda de Fort Lauderdale. Por aquel entonces, con 26 años, en su maleta ya relucían once títulos de Grand Slam, aunque podrían haber sido muchos más de no haber perdido otras ocho finales. Y eso sin contar la cantidad de temporadas que estuvo sin disputar el Open de Australia o las veces que se perdió Roland Galos por lesión. Pero hablamos de Chris Evert, una leyenda de nuestro deporte que llegó par dar el relevo a Margaret Court y Billie Jean King, escribiendo su propia historia acompañada por Evonne Goolagong y, sobre todo, Martina Navratilova. Estos eran los nomrbres que sonaban en aquel momento, raquetas irrepetibles que jamás podremos olvidar.

La rivalidad entre Evert y Navratilova, para los que no la vivieron en persona, solo se puede explicar con datos. Un total de 80 enfrentamientos a lo largo de quince temporadas. Ambas se repelían dentro de la pista debido a sus diferentes maneras de llegar al éxito, tanto era así que solían respetarse las giras según la superficie. Mientras que la checa dominaba sobre hierba, en polvo de ladrillo las victorias eran casi siempre para la norteamericana. Y la gira de 1981 no fue una excepción. Después de ceder 31 juegos en Boston, 10 juegos en Hilton Island, 12 juegos en Amelia Island (incluido un doble 6-0 en la final ante Martina) y 19 juegos en Perugia, por fin llegó la hora de afrontar la última parada antes de Roland Garros. Una parada donde surgiría la magia.

Jo DurieKathly HorvathSandy CollinsRegina Marsikova y Virginia Ruzici. Una británica, dos americanas, una checa y una rumana. Se pueden presentar de muchas maneras, pero lo que realmente importa de estas cinco mujeres es que, entre todas, no fueron capaces de robarle más de siete juegos a Evert en toda la semana. La que más lejos llegó fue Marsikova, ganando casi la mitad de estos en su encuentro de semifinales. Un ejercicio de superioridad y de constancia como nunca antes se había visto. Siete juegos, los que puedes perder en un tiebreak mal jugado. Siete juegos, los que entregó la estadounidense tras su paso por Lugano. Aquel representaba el 107º título de su carrera, un triunfo que, de manera inmediata, la devolvería al día siguiente al número 1 del mundo.

Por completar la historia de aquella semana fantástica, hay que añadir lo que sucedió tras Lugano. Con cinco títulos en aquella gira de tierra batida, Evert llegaba a Roland Garros con la confianza de haber ganado allí en sus últimas cuatro presencias (1974, 1975, 1979 y 1980). ¿Levantaria el título por quinta ocasión? Eso pensó todo el mundo, hasta que Hana Mandlikova se cruzó en su camino en semifinales para firmar la gran sorpresa del evento. La misma rival que se encontraría mes y medio después en la final de Wimbledon, aunque esta vez el trofeo sí caería en las manos de Chrissie.

Kent Carlsson, poseedor del récord en el circuito ATP

Lugano 1981 pasó a la historia por ser el torneo de tenis en la Era Open con menor cantidad de juegos cedidos por parte del campeón, aunque hubo muchos que intentaron acercarse a este logro. Si trasladamos el registro al vestuario masculino, Kent Carlsson es quien ostenta el récord de haber cedido menos juegos en su camino hasta la meta. El sueco levantaría el título en Bolonia 1987 superando a Tore Meneicke (6-1, 6-4), Pedro Rebolledo (6-0, 6-1), Frano Davin (6-0, 6-0), Paolo Cane (6-1, 6-0) y Emilio Sánchez (6-2, 6-1). En total, 10 juegos concedidos en cinco partidos. Se quedó a tres de igualar la historia.

Fuente: http://www.puntodebreak.com/2021/05/17/siete-juegos-lugano

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