Gaël Monfils y un calvario de quince meses

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Quince meses. Ese es todo el tiempo que Gaël Monfils estuvo sin ganar un partido oficial. Esa racha se rompió en Lyon: la luz al final del túnel.

A principios del 2020, Gaël Monfils era uno de los hombres más peligrosos sobre una pista de tenis sobre la faz de la Tierra. Su ritmo, especialmente en canchas duras, parecía haber encontrado nuevas marchas. Su estilo, totalmente renovado: era una pantera con zarpas más afiladas. Su saque hacía daño, pero a la vez era capaz de ejecutar las defensas más espectaculares: daba igual que el galo estuviese en la treintena, pocos eran capaz de pararle. De hecho, estuvo a un solo punto de derrotar por primera vez en su carrera a Novak Djokovic. De repente… llegó la pandemia.

Hubo jugadores que se beneficiaron del parón de seis meses que el circuito sufrió, pero posiblemente haya alguien más perjudicado por él que el tenista francés. El coronavirus rompió en dos su ritmo, le despojó de cualquier tipo de continuidad con respecto a lo acaecido en enero y febrero y le mandó, de golpe, a una realidad desconocida: partidos ante gradas vacías, torneos con una importante reducción de personal y dinero, un ambiente en el circuito que contrasta con su vitalidad, con esa perenne sonrisa que mostraba tras hacer las delicias de algún aficionado.

También sufrió en el plano personal: atravesó una ruptura con Elina Svitolina, el clavo que terminó por sellar su tumba. Centrarse durante más de dos horas era una tarea prácticamente imposible. Cuando el tenis volvió en 2020, Gaël Monfils no ganó ni un solo partido. Cuando comenzó el 2021, tampoco lo consiguió. Había brotes verdes, pero una derrota en cinco sets ante Emil Ruusuvuori en el Open de Australia acabó por quitarle cualquier deje de confianza. El galo se desangraba… pero esta semana, por fin, dejó atrás una sequía de quince largos meses.

Lo hizo tras derrotar a Thiago Seyboth Wild, un tenista que accedía al cuadro como Lucky Loser. Poco importaba: lo importante era ganar, como fuese. Entre medias, un largo calvario. “No me gusta hablar demasiado de esa sequía de victorias. He pasado por momentos muy duros, ahora estoy trabajando y no quiero pensar en ello. Llegas a una rueda de prensa y te comentan que ya llevas quince meses sin ganar un solo partido… no está mal, OK. Aquí, por suerte, he ganado mi primer partido. Ahora trato de construir cierta consistencia para volver a estar arriba: aquí en Lyon quiero ganar uno, dos, tres partidos para volver a ganar confianza y luego iré a Belgrado”, afirmaba sin pudor a L’Equipe.

Durante todos estos meses sin victorias, Monfils nunca dejó de pensar en ese rayo de luz que un triunfo podría darle. Parecía completamente ido en la pista, pero volver a ganar siempre formó un runrun especial en su cabeza. “Creo que he pasado por un proceso personal muy largo con el objetivo de volver a empezar, de volver a disfrutar lo que hago. Amo el tenis. El tenis es parte de mi ADN, simplemente necesité un poco más de tiempo que otros jugadores para relajarme, aceptar las nuevas condiciones con las que estamos viviendo y tratar de ser todo lo feliz que pueda”, explicaba también con la misma franqueza con la que se comporta en la pista.

Gradas vacías, su mayor enemigo

El ranking protegido ha cubierto sus espaldas, permitiéndole tener asegurada una plaza en el top-20 a pesar de estar tanto tiempo sin conocer el sabor de la victoria. No es algo que preocupe a Monfils, cuyo mayor hándicap tiene el mismo origen que, por ejemplo, Benoit Paire: la ausencia de público le pone en un plano mental muchísimo más oscuro, no le permite saborear cada minuto de partido, no le permite encontrar una motivación.

“Ha sido algo durísimo para mí, y es el principal motivo por el que creo que no he jugado tanto este año. Este no es el tipo de ambiente en el que yo disfruto jugando. Me gusta comunicarme con los aficionados, el calor humano que dan, toda la energía que brindan. He sufrido muchísimo, pero al mismo tiempo llevo trabajando duro muchísimo tiempo también”.

Arrancar puede ser lo más complicado, y más en estas circunstancias. Doblegar a Seyboth Wild podría significar meter, por fin, primera marcha en un monoplaza de grandes cilindradas que ha estado dormido mucho tiempo. Quizás los caballos de Monfils vuelvan a rugir, más aún en los torneos que se avecinan, con una situación de la pandemia que podría permitir volver a poblar los estadios de aficionados. Sea como fuere… nos alegramos de tenerte de vuelta, Gaël.

Fuente: http://www.puntodebreak.com/2021/05/19/gael-monfils-calvario-quince-meses

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