Coco Gauff, progresar en silencio

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Año y medio después de su primera final WTA, la estadounidense ha seguido trabajando alejada de los focos. ¿El resultado? Una progresión sigilosa y exitosa.

Hace no tanto, Coco Gauff eclosionaba y se anunciaba al mundo allá por el año 2019. Su precocidad, que asombraba al mundo al ser propia de épocas pasadas, estaba en boca de todos. Su tenis, aguerrido, con una fuerza y una potencia irreal para los años que se indican en su pasaporte, maravillaban a cuantos se acercaban al verla. Incluso su entourage, formado por unos padres apasionados que copaban noticias e historias. Su irrupción en el circuito fue una especie de revelación, trazando comparaciones inevitables con Serena Williams. Las palabras ‘sucesora’ o ‘relevo’ caían sobre una adolescente más cómoda al hablar de sus gustos musicales que de su tenis en las ruedas de prensa.

Cuando una aparición se da con semejante efervescencia, romper la magia del cuento puede tener trágicas consecuencias. El tenis tenía un diamante en bruto que no podía autoengañarse a sí mismo: para terminar de pulirse todavía faltaban muchísimas horas de chapa y pintura. Cuantas más fuesen alejadas del foco mediático, mejor. Coco Gauff ha conseguido hacerse un hueco en el circuito que pocas niñas de su edad pueden tener. ¿Lo mejor? Mostrando una madurez y una calma insólitas; caminando un recorrido que nos hace ver que tiene los pies en la tierra.

Mientras que otras jugadoras jóvenes han debido lidiar con el éxito atronador de conquistar un gran torneo, la jugadora de Delray Beach sabía de sobra que su tenis no estaba capacitado para ello. Todavía, claro. Todas sus declaraciones acerca de pretensiones miraban a un futuro a largo plazo, aún muy lejano para una recién llegada. Lo primero es rendir contra aquellas a las que puedes vencer, triunfar en plazas que sirvan como trampolín, aclimatarse al vertiginoso ritmo de un circuito que te manda de una punta a otra del mundo semana tras semana.

Tras un 2020 interrumpido por la pandemia, una serie de meses de las que resulta enormemente difícil sacar conclusiones, 2021 era un desafío que Coco está solventando con nota. En el día de hoy se coló en la final del WTA 250 de Parma, un resultado que se presupone menor con respecto a las cotas a las que puede llegar, pero que encierra una importancia superior a la que muchos podrían dar. Los juguetes rotos de este deporte siempre han estado marcados por quemar etapas con una rapidez poco saludable… Gauff, sin embargo, va abriendo puertas de manera elegante.

Su temporada se está cimentando en dos valores: consistencia y progreso. Consistencia porque en muy pocas ocasiones la estadounidense cae contra una tenista con peor ranking que ella. Vayámonos a los torneos más importantes de este 2021. En el Open de Australia cayó en segunda ronda… pero contra Elina Svitolina, cabeza de serie #5. Si bien en Dubai perdió ante una jugadora situada por detrás suyo en la clasificación (Jil Teichmann), lo hizo tras acumular tres victorias y llegar a los cuartos de final, un resultado nada desdeñable.

Miami la vio sucumbir en la que probablemente sea su mayor decepción. Cori cayó ante Anastasija Sevastova, un resultado que encierra una enseñanza: a la estadounidense le cuesta bastante jugar contra tenistas del perfil de la letona, que utilizan mucho el cortado, sacan de un ritmo uniforme desde la línea de fondo al rival y, en definitiva, piensan diferente al resto. No hay prisas: a sus 17 años, Coco tiene tiempo de sobra para saber cómo resolver estos jeroglíficos.

Una gran gira de tierra batida

Los dos últimos torneos WTA 1000 la han visto caer ante Karolina Pliskova e Iga Swiatek, dos jugadoras afincadas en el top-10. Contra la última de ellas perdió en semifinales, ronda que también alcanzó en Adelaida (claudicó ante Belinda Bencic), mientras que en Charleston firmó otros cuartos de final. En Parma, Gauff está revelándose como una jugadora con enormes capacidades defensivas: nada que no conociésemos, pero aplicando sus movimientos y resbalones a la tierra batida. La versatilidad, otro don que parece estar desarrollando esta temporada.

En resumen, estamos viviendo sin darnos cuenta la metamorfosis de una tenista apuntada a dominar el circuito. Ya no se habla de Coco Gauff con palabras grandilocuentes. Ahora se emplean los términos que una jugadora de 17 años debería acuñar: solidez, regularidad, adaptación, progresión. Florecer alejada de los focos siempre será una buena noticia, y la semilla de Gauff empieza a ser cada vez más grande. Agárrense los cinturones, que en cualquier momento llega la explosión.

Fuente: http://www.puntodebreak.com/2021/05/21/coco-gauff-progresar-silencio

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